Más papel! Esto es la guerra…
La cantidad de libros que se destruye en España sería un escándalo si lo supiéramos.
Esther Tusquets.
La cantidad de libros que se destruye en España sería un escándalo si lo supiéramos.
Esther Tusquets.
Hacía tiempo que me apetecía acercarme un poco al pensamiento filosófico y religioso de la India huyendo de los nuevos discursos que reprochan a occidente todo lo malo del planeta y encumbran los pensamientos orientales. La salvación viene de oriente, suelen decir. Como siempre.
Como Jesús Mosterín me cae bien y me había gustado lo que había leído anteriormente, me decidí por su libro dedicado a la India dentro de la serie Historia del Pensamiento.
Mosterín ofrece una aproximación al complejo mundo hindú recorriendo la historia de ese semicontinente y dibujando el frondoso árbol que constituyen hoy en día las diferentes escuelas religiosas y filosóficas que tienen un origen común. Es un buen primer libro sobre un tema enorme.
Me gustaría poder decirlo de primera mano, tras dialogar con indios, pero me parece que ellos tienen clara la antigüedad de su pensamiento, que reconocen en esa longevidad una autoridad. No parece difícil rastrear el origen de una forma de pensar actual hasta retroceder miles de años. Algo que parece desaparecido aquí, donde basta señalar a cualquiera que su discurso proviene de las ideas de unos señores que vivían al sol en aquella Grecia de hace casi treinta siglos para que lo actual brote de las bocas ofendidas. La tradición es cosa de la religión, lo retrógrado y nada cool. ¿Quién reconoce que su pensamiento no es original, moderno y actual?
Los mismos modernos (que no saben que eso ya es antiguo) que encumbran el pensamiento científico sin haber entendido todavía la ley de la gravedad o por qué flota un barco, no se acuerdan (quizá no lo saben) de que Einstein o Schrödinger ( a este lo conocen menos) coincidían con la idea de la liberación en vida que propone el Advaita Vedanta o la conciencia universal de las Upanishad.
A falta de poder conocer de forma directa las otras formas de pensar que se reparten por el mundo los libros como el de Mosterín sirven al curioso como recibidor al entrar en la gran casa que es cada pensamiento. Las similitudes entre el mundo que describe la mecánica cuántica y el descrito por la tradición hindú son, cuando menos, sorprendentes. Algunos ya han señalado que el pensamiento del Advaita Vedanta puede servir muy bien de base cultural para la nueva sociedad global.
Por ahora lo que nos llega del mundo hindú son los productos de la Semana de la India de El Corte Inglés. Pero desde el cero hasta los grandes programadores actuales pasaron muchos siglos.Y el mercadeo siempre fue soporte del movimiento de ideas.
Ayer hizo 63 años que el Ejercito Rojo entró en Auschwitz, encontrándose a unos supervivientes de una de las masacres más llamativas de la Historia. Atrás quedaba un lustro de exterminio sistemático, de experimentos con humanos y de ejemplo de que el desarrollo tecnológico no implica bondad alguna.
Hace unas semanas acabé de leer Si esto es un hombre, de Primo Levi, un superviviente de aquella matanza. Levi relata como fueron sus 10 meses allí dentro, los últimos del grupo de instalaciones de esclavismo y exterminio que componían lo que hoy llamamos comunmente Auschwitz.
Mienstras leía el testimonio de Levi venían a mí las imágenes de aquel lugar, tanto las propias como las ajenas. Lo visto en tantas películas, lo que leí en Maus, el frío que hacía aquel otoño que pasé por allí… las de Levi son imágenes de las que no salen en las películas, sí en Maus, y que yo no puedo comprender, o quizá no quiero. El frío de verdad, el trabajo duro del esclavo, las perrerías que la necesidad le hace a uno hacer. Si te transportan como a ganado, te tratan como a una mula y te fuerzan a despojarte de tu moral para sobrevivir… ¿aún eres humano?
Es un relato ligero en cuanto a la lectura, terrible de contenido, pero narrado de una forma llevadera, casi impersonal. Dice Levi que una de las cosas que le ayudó a sobrevivir es el deseo de contar lo que allí pasó, así que ya saben, si les interesa ese episodio de la historia de Europa ahí tienen las palabras de uno de los personajes del drama que allí se representó.
Pues hoy no traigo un título a esta bitácora, sino dos. El primero lo leí porque lo recomendó un conocido, luego me enamoré de la forma de contar la historia de Juan Eslava Galán y me hice con el segundo. Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie fue la primera de las obras que me ventilé alegremente, aunque hablar de guerra y miseria entre vecinos quizá nunca pueda ser divertido.
Es un repaso a los años en que nos peleamos otra vez entre nosotros ante la mirada de los vecinos europeos, que nunca fueron neutrales. Las cagadas de un bando y del otro, la suerte que supo lidiar el ferrolano de la voz de pito o la helada hambre que asoló a cientos de españolitos en aquellos tres años de combates se mezclan con ingenio, ironía y una amenidad poco frecuente en los manuales de Historia de cualquier biblioteca. Eslava Galán cuenta sin querer ser objetivo, pero sin ser parcial. Hijos de puta da esta tierra suficientes para repartir en los dos bandos, ineptos son tantos que hasta los podríamos exportar.
Lo recomiendo, claro, sin dudarlo. Desde el minúsculo dato al marco general en pequeños capítulos, de lectura hilvanada y sin perderse en un mar de fechas, cantidades de trigo o fallecidos, una historia del capítulo más importante del siglo pasado de este país.
Y, claro, me quedé prendado de esa forma de narrar, así que repasé la obra de este profesor. Elegí Historia de España contada para escépticos, supongo que por serlo. No me defraudó.Lo he leído estando de viaje, comentándolo con amigos alemanes, polacos, catalanes,… ¿Cómo dicen que es eso de tomar distancia para ver, y entender mejor las cosas?
A lo antes dicho súmenle unos cuantos siglos, desde los primeros pobladores de las cuevas cantábricas hasta el primer gobierno de Ansar. Tantos pueblos, formas de entender la vida, guerras, cambios de fronteras, tantos cenutrios con poder… Un repaso a una lista de reyes que pone los pelos de punta, salidos aficionados al fornicio e ignorantes de la cosa común, fanáticos religiosos necrófilos y enfermizos, la verdad es que da miedo recordalo. Pero Eslava Galán lo cuenta con humor, porque ahora es la mejor forma de recordar, recrear o interpretar, lo que ustedes gusten.
Yo no puedo hacer más que recomendárselos, para pasar un buen rato, para saber un poco de donde venimos y para no caer en la desesperación cuando vean que todo vuelve pasar. Para no vomitar al recordar a los republicanos que a cambio de una poltrona aceptaron, cerrando las boquitas, al Borbón que dejó atado Franco. Para que al bajarse porno de la red se crean ustedes pares de don Alfonso, el correcaminos.
Yo me divertí.
Hace poco lei La posibilidad de una isla, de Michel Houellebecq. Hace ya tiempo que el libro anda por las librerías españolas y hasta cuenta con una traducción al gallego, más cara que sus hermanas catalana y castellana (así se fomenta la lectura nesta, a nosa terra). Pero eso son otros temas… Las críticas ya fueron publicadas en su día, hay de todo, navegue el lector en busca de ellas si gusta, como ejemplo esta, de Agapito Maestre, que a mi juicio no dice tonterías, lo cual es ya suficiente.
Partamos de que a mí me gustan las novelas de monsieur Michel, hasta con Lanzarote disfruté, y dejando las pretensiones del crítico a un lado, les cuento porque la recomiendo. Con esta su última novela por el momento me movió los intestinos de nuevo. Eso ya es algo. Pero sirva también de advertencia ese gesto gástrico, Houellebecq no se anda por las ramas, retrata la España de principios del s. XXI desde la mirada del guiri que ya demolió su sociedad, que le repudió, y viene a ver la puesta de sol con el bolsillo lleno de euros, pero de paso ve los desechos morales que acompañan la bonanza económica. No sólo es España, es toda la sociedad europea, occidental, la que se puede ver, no reflejada, descrita desde dentro. Reflejado se puede ver el lector honesto; el que sólo ve los documentales de La 2, no se sentirá descrito.
Es lo que hay. Es pesimista, claro. El triunfo del relativismo moral en manos de analfabetos no deja otra postura al lúcido. Pero es el tiempo de novelas así, porque las monografías de los doctos sociólogos son a toro pasado, cuando todos son valientes.
Pero hay rendijas. Queda la esperanza, allá cada cual con la idea, la persona o el lugar en donde la deposite. Y queda el amor. Y para otros las religiones.Y para los más geeks, queda esta reflexión que Daniel 25, un clon del protagonista de la obra que vive hacia el año 4.000, hace a raíz de su encuentro con una cámara de fotos Rolleiflex:
“… medité algún tiempo sobre la gracia, y sobre el olvido; sobre lo mejor que había tenido la humanidad: su ingenio tecnológico. Ya no quedaba nada de aquellas producciones literarias y artísticas de las que la humanidad se había enorgullecido tanto; los temas que los originaron habían perdido toda su pertinencia; su capacidad de conmover se había evaporado. Nada quedaba tampoco de aquellos sistemas filosóficos o teológicos por los que los hombres se habían enfrentado, a veces habían muerto, con más frecuencia se habían dejado matar; todo eso no suscitaba el menor eco en un neohumano; no veíamos en ello sino las divagaciones arbitrarias de mentes limitadas, confusas, incapaces de producir el menos concepto preciso o simplemente utilizable. Las producciones tecnológicas del hombre, en cambio, todavía podían inspirarnos respeto: era en ese ámbito donde el ser humano había dado lo me jor de sí mismo…”
¿Quién quiere vivir para siempre?¿ Quién está dispuesto a no sentir dolor pagando el precio de no conocer otra piel?
En uno de esos momentos de procastinación con el Firefox lleno de pestañas, me coinciden a un golpe de vista esta entrada en LOL god y la portada de Desacralizar la vida humana de Peter Singer encima de mi escritorio. Para colmo, en una casa en la que ayer cené, había una reproducción de La Creación de Adán en la pared.
¿Es qué el espíritu de Buonarotti me está diciendo algo? ¿Será porque ayer miré los precios de los vuelos a Roma?
Pero la pregunta más importante que me asalta es: ¿qué se están jugando el señor barbudo y el lánguido Adán?
P.S.: Aaaahhh! era eso, ahora lo pillé. El barbudo gana siempre.
La interpretación del asesinato es una novela policiaca, aunque la trama detectivesca no es lo mejor que tiene. El autor se lía un poco y los trucos clásicos no aportan la intriga y la magia que se le supondría.
Pero caben muchas más cosas en las quinientas y pico páginas de libro. Una recreación de los primeros días de Freud en los Estados Unidos, con los roces con su discípulo avanzado, Jung; un repaso de las teorías del psicoanálisis; un poco de morbo sexual; una excelente descripción de la construcción de NY; y Shakespeare, o más bien su Hamlet y las diversas teorías sobre la interpretación del famoso ser o no ser.
Figuras y recursos propios del género: polis corruptos, detectives jóvenes e ilusionados, poder, pasadizos, falsas apariencias. Putas de calle y de salón, señoras de alto copete y bajas pasiones. Una Nueva York sucia, pero reluciente. Un buen trabajo de documentación y una buena narración.
A mí se me quedó eso, un poco de psicología aplicada, lugares y costumbres y un buen retrato de una ciudad. Una ciudad en la que pululaba un joven Groucho, aunque eso no sale en esta novela, sino en el magnífico Groucho y Yo.
Estevo Creus en el Mercado de la Magdalena, dentro de la I Semana de Poesía Salvaje de Ferrol
Con el paso al mundo wordpress y la correspondiente cadena de errores en el servidor, no pude comentar nada El Día del Libro, el pasado 23 de abril. Tampoco es que haya nada nuevo que decir. Los libros están ahí los 364 días restantes, este año, incluso, uno más.
La gran voz de Nieves Concostrina nos cuenta aquí todo el barullo que hay montado alrededor de qué se celebra ese día. Para los que aún no sabían que Cervantes y Shakespeare murieron la misma fecha, pero no el mismo día.
Parte de la actuación de Camilo Franco y Magín Blanco dentro de la I Semana de Poesía Salvaje de Ferrol. Camilo Franco demuestra que los libros arden bien, cuando son buenos…