Los dos últimos domingos Javier Marías se ha pronunciado sobre el tema de la descarga de contenido multimedia con derechos de autor (lo que ellos llaman piratería igualándolo a lo que hacían los Hermanos de la Costa). Tras reconocer que en su juventud hurtó libros, Marías comienza su ataque contra las redes de compartición de archivos. aunque utiliza las argumentaciones al uso, hay que reconocer que las escribe mejor y las ejemplifica agudamente, la profesión se le nota.
Pero también se le nota un desconocimiento de la red. No voy a entrar en el gran debate que no existe, mejor es una buena moral que una buena legislación. Lo que quería comentar es la visión apocalíptica con la que finalizó su artículo doble:
Esto es lo que seguramente va a pasar con la cultura y el arte. Dejarán de hacerse. Llegará un día en que ya no habrá más canciones ni películas ni series de televisión ni novelas nuevas, porque a ninguno nos compensará dedicar el larguísimo tiempo y el enorme esfuerzo que supone crearlas para recibir muy poco a cambio. Los internautas no van a variar ya sus costumbres, bien está; pero conviene que sepan que son como los cazadores insaciables que extinguen una especie…
Caray! Aquí el artista se nos pone un poco presuntuoso… ¿No había arte antes de que hubiese derechos de autor, querido académico? Es más, hasta hay un mercado del arte totalmente ajeno a esas cuestiones (arte incluido). Tranquilo, don Javier, hay mucha gente que seguirá intentando crear objetos artísticos, canciones, películas, novelas fotos… Aquí tiene a Vanvos, que nos regala su arte. Por poner un ejemplo que me es cercano.
Por cierto, se olvidó de mencionar, quizá por falta de espacio, que cada vez que yo hago un intento de hacer algo bonito con mi cámara y mi PC, he tenido que pagar un canón a los autores… Echando por tierra la presunción de inocencia.
Tranquilo don Javier, el arte está sobrevivirá a todo esto. Desde Altamira a ese señor de las cruces y las texturas. Desde el código de Hamurabi a su última novela.