Buenas noticias.
La mayoría de los días ver unos informativos de la TV es deprimente. La situación local, estatal y mundial es, a la vista de estos espacios, apocalíptica. No pretendo decir que mientan, todos esos asesinatos y accidentes suceden, como han venido sucediendo desde hace siglos. Ahora somos más, ergo más atrocidades diarias nos saldrán al paso.
Pero el alma de unos informativos no es contar la verdad, así que me pregunto por qué siempre dedican tantos minutos a contar muertes y más muertes… ¿Quién gana si nos queda esa sensación de vivir en un mundo rodeado de compañeros de especie dispuestos a amargarnos la existencia?
Si tuviera pasta haría un canal de TV en el que sólo salieran noticias cotidianas alegres, reseñas de cualquier suceso gracioso, simpático o de cualquier otra índole que demuestren que a pesar de ser un bicho capaz de desarrollar el potencial nuclear para matar a nuestros semejantes antes que investigar en energías limpias, podemos justificar nuestra presencia temporal en el planeta más allá del arte.
Y empiezo por esta: El otro día en el supermercado la tarjeta no quiso funcionar, no llegaba a los 2€, pero no tenía nada de dinero en metálico. El tío que estaba detrás de mí en la cola – que me había dejado pasar – me pagó la compra con una sonrisa y un “otro día me puede pasar a mí”. Esa es una buena base para construir toda una moral.
Ya lo dijo Manu, próxima estación: Esperanza.
